El problema: rechazo de solicitudes por las aseguradoras
Cuando Kate Carney, doctora en Fisioterapia y especialista certificada en fuerza y acondicionamiento físico, se incorporó a CEP a principios de 2025, quedó impresionada por el enfoque tecnológico de la clínica, pero también frustrada por la cantidad de solicitudes de cobertura rechazadas por las aseguradoras.
Como antigua deportista y actual aficionada al CrossFit, Carney sabe lo importante que es completar la rehabilitación antes de retomar la actividad física. Le preocupaba que sus pacientes volvieran al deporte o a su vida cotidiana sin estar plenamente recuperados simplemente porque su aseguradora se negaba a cubrir más sesiones.
Dado que aproximadamente el 40 % de la actividad de la clínica depende de los seguros médicos, Carney se encontraba atrapada en un círculo vicioso que consumía mucho tiempo: solicitaba sesiones adicionales, la aseguradora las rechazaba y ella recopilaba nuevas pruebas para presentar un recurso. La aseguradora podía aprobar la solicitud, total o parcialmente, o volver a rechazarla, obligándola a empezar de nuevo.
Este intercambio constante le quitaba un tiempo valioso que podría haber dedicado a sus pacientes. «Ahorraríamos muchísimo tiempo si las solicitudes se aprobaran desde el principio», explicó.
Carney y los demás fisioterapeutas de CEP sabían que los informes de evolución enviados a las aseguradoras serían más sólidos si incluyeran datos objetivos. Hasta diciembre de 2025, CEP utilizaba dispositivos de biofeedback de una marca conocida. En teoría, debían proporcionar los datos necesarios para respaldar las solicitudes, pero los profesionales consideraban que eran difíciles de analizar y requerían demasiado tiempo para interpretarlos.
«La verdad es que apenas utilizábamos las plataformas de fuerza que teníamos», comentó Carney. «El software era complicado y ofrecía casi demasiada información sobre cada fase de una prueba. A veces ni siquiera sabías en qué fijarte».