En Kinvent, la innovación comienza con la curiosidad. Con el deseo de poner a prueba los límites, desafiar lo que se considera imposible y construir cosas que no existían antes.
Pocas personas encarnan este espíritu tan plenamente como Manolis Athanasopoulos, cofundador y Head of Hardware en Kinvent.
Ingeniero de corazón, inventor por naturaleza, Manolis ha formado parte del viaje de Kinvent desde el principio — mucho antes de que la empresa se expandiera a más de 70 países y mucho antes de que sus tecnologías se convirtieran en una referencia global en biomecánica.
Un ingeniero impulsado por la innovación
Manolis se unió a Kinvent en 2017, mientras completaba su doctorado en Ingeniería Mecánica en la Universidad Aristóteles. Incluso durante sus años académicos, la innovación ya estaba en el centro de su trabajo. Participó en proyectos industriales de I+D que abarcaban la ingeniería automotriz, la robótica y la energía, contribuyendo a dos innovaciones patentadas en el camino.
Pero más allá de los títulos y las patentes, lo que realmente lo define es la pasión.
«La ingeniería es mi pasión», afirma. «Me encanta trastear, construir e innovar».
Desde la primera reunión, Kinvent destacó para él. Su ambición de innovar más allá de la competencia existente, de replantear cómo la tecnología puede servir a la salud y al rendimiento, era exactamente el tipo de reto que estaba buscando.
Convertir ideas en realidad
Hoy, como Head of Hardware, Manolis lidera el equipo responsable de diseñar y construir todo el hardware y firmware de sensores de Kinvent, así como los bancos de prueba y la maquinaria que respaldan la producción y la calidad.
Su equipo es una potencia multidisciplinar que combina experiencia en:
- Ingeniería mecánica
- Ingeniería eléctrica
- Automatización industrial
- Robótica
Su misión es tan ambiciosa como emocionante: dar vida a todo lo que los equipos de producto puedan imaginar.
Ya sea un nuevo concepto de sensor, una innovación en producción o una solución de test personalizada, el equipo de hardware convierte ideas en dispositivos tangibles de alto rendimiento — sin perder nunca de vista la experimentación, la creatividad y la diversión.
Amar el reto de lo imposible
¿Qué motiva a Manolis y a su equipo? Los desafíos.
La tecnología evoluciona a un ritmo increíble. Los avances en IA, miniaturización y electrónica de nueva generación están abriendo puertas que antes parecían firmemente cerradas — cosas que los libros de texto declaraban imposibles hace solo unos años.
En Kinvent, Manolis puede explorar esas fronteras todos los días.
«Puedo construir herramientas y sensores de principio a fin», explica, «herramientas que ayudan a miles de personas cada día».
Ahí es donde reside realmente la satisfacción: ver algo pasar del concepto al dispositivo físico y luego convertirse en parte de un ecosistema más amplio — combinado con un potente software — para ofrecer una experiencia fluida a usuarios de todo el mundo.
Esos momentos, cuando hardware y software se unen y los usuarios experimentan todo el ecosistema Kinvent, son profundamente significativos.
Creciendo junto a la empresa
Manolis ha vivido de primera mano la evolución de Kinvent.
De una startup de cinco personas a un equipo de más de 80 personas.
De sensores simples a tecnologías avanzadas basadas en radar.
De comienzos locales a una presencia en más de 70 países en todo el mundo.
«Ha sido un viaje increíble», afirma.
Kinvent nunca se ha quedado quieta. La empresa se adapta constantemente, evoluciona y desafía el status quo — replanteando cómo se practica la fisioterapia, cómo se entrena y cómo la tecnología puede elevar ambas cosas.
Esa evolución está impulsada por el trabajo en equipo. Por personas de distintas disciplinas que trabajan juntas hacia una visión compartida, empujando siempre un paso más allá.
Un momento clave: K-Power
Entre los muchos hitos que Manolis ha presenciado, uno destaca como especialmente simbólico: el lanzamiento del sensor K-Power.
Más que un lanzamiento de producto, representó un nuevo nivel de colaboración en toda la empresa. Desde el diseño industrial inicial, pasando por el desarrollo de hardware y firmware, hasta la integración de software y, finalmente, las campañas de marketing y redes sociales — cada equipo realizó un trabajo excepcional.
Ver cómo todo se unía, desde cierta distancia, fue un momento poderoso.
Confirmó algo en lo que Manolis cree profundamente: Kinvent no solo está creciendo — está construyendo algo que perdurará.
«Lo mejor está por venir»
Hay una canción de Frank Sinatra llamada «The Best Is Yet to Come».
Para Manolis, captura perfectamente el espíritu de Kinvent.
A pesar de todo lo ya logrado, la empresa sigue avanzando — innovando, adaptándose y estableciendo nuevos estándares en biomecánica. Con cada nuevo producto, cada nueva idea y cada nueva colaboración, Kinvent refuerza su posición como futuro líder en el sector.
Y para quienes la construyen desde dentro, el viaje es tan emocionante como el destino.
¿Quieres construir tecnología que cambie las reglas del juego?
¿Te inspira el recorrido de Manolis? En Kinvent, siempre buscamos ingenieros, innovadores y creadores que quieran ir más allá de los límites y desarrollar tecnología con impacto real.