Perfil fuerza-velocidad en el sprint: cómo K-Power transforma el entrenamiento de la velocidad

En el sprint moderno, las centésimas de segundo marcan la diferencia, y la precisión ya no es opcional. Las herramientas tradicionales como los parciales (split times), los datos GPS o las prescripciones de fuerza basadas en porcentajes ofrecen información parcial: describen lo que ocurrió, pero no cómo un atleta produce realmente la velocidad.

El perfil fuerza-velocidad en sprint cambia fundamentalmente esta perspectiva. Al analizar la relación entre la fuerza horizontal y la velocidad de carrera a lo largo de la aceleración, revela si a un atleta le falta fuerza en la fase inicial, velocidad máxima o eficacia mecánica.

Gracias al sensor híbrido K-Power de Sprint y VBT, esta información biomecánica —antes limitada a configuraciones de laboratorio— ahora está disponible en tiempo real en el campo. El dispositivo mide de forma continua la velocidad, la aceleración y la potencia horizontal, lo que permite a los entrenadores ajustar las sesiones de inmediato en función del perfil mecánico de cada atleta.

En este artículo exploramos cómo el perfil fuerza-velocidad en sprint, combinado con la tecnología avanzada de medición de K-Power, permite diagnosticar con precisión las necesidades de un atleta, individualizar el entrenamiento de sprint y fuerza mediante VBT, y acelerar las mejoras tanto en la aceleración inicial como en la velocidad máxima.

CONTENIDO

1- ¿Qué es el perfil fuerza-velocidad?
2- Comprender el perfil fuerza-velocidad en sprint
3- Cómo el perfil fuerza-velocidad mejora el rendimiento
4- Las limitaciones de los métodos tradicionales
5- Nuestra solución: K-Power, sensor híbrido de Sprint y VBT
6- VBT y perfil fuerza-velocidad: un sistema de entrenamiento completo
7- Crear un programa de entrenamiento individualizado en 4 pasos
8- FAQ: perfil fuerza-velocidad en sprint
9- Conclusión
10- Referencias

1- ¿Qué es el perfil fuerza-velocidad?

El perfil fuerza-velocidad en sprint es un método que se utiliza para comprender cómo un atleta produce velocidad. Mide la relación entre la fuerza horizontal aplicada al suelo y la velocidad de carrera en cada instante de la fase de aceleración. Esta relación revela dos parámetros fundamentales:

  • F₀: la capacidad de generar una fuerza horizontal alta durante los primeros pasos,
  • V₀: la capacidad de alcanzar y expresar una alta velocidad de carrera a medida que aumentan la longitud y la frecuencia de zancada.

Al analizar el perfil F–V de un atleta, es posible identificar si presenta un déficit de fuerza (fuerza horizontal insuficiente al inicio) o un déficit de velocidad (dificultad para mantener una alta frecuencia de zancada a medida que aumenta la velocidad). Este diagnóstico inmediato muestra qué limita realmente el rendimiento y orienta la dirección del entrenamiento en consecuencia.

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Comprender el perfil fuerza-velocidad en sprint es esencial, pero es solo el primer paso. Su verdadero valor aparece cuando observamos cómo esta información transforma el entrenamiento. Una vez identificado el factor limitante, la planificación se vuelve precisa y específica: se acabaron las aproximaciones, solo intervenciones que responden directamente a las necesidades mecánicas del atleta. Por eso, el perfil F–V representa una gran evolución en la ciencia del sprint.

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La aparición de tecnologías modernas de medición, como el sensor K-Power, que combina señales UWB e IMU, permite ahora recopilar datos continuos, fiables y reproducibles directamente en el campo. Este nivel de precisión posibilita un análisis mecánico completo de la aceleración en sprint, antes limitado a sistemas de calidad de laboratorio.

Al integrar esta información en la planificación del entrenamiento, los entrenadores pueden adaptar el contenido hacia las cualidades verdaderamente decisivas para cada atleta, mejorar la eficacia del trabajo realizado y acelerar las ganancias de rendimiento medidas en 5 m, 10 m y más allá, así como en la aceleración media y la velocidad máxima.

2- Comprender el perfil fuerza-velocidad en sprint

El perfil fuerza-velocidad en sprint proporciona un marco mecánico completo para analizar las capacidades de aceleración de un atleta.

Parámetros clave del modelo fuerza-velocidad

Según el modelado propuesto por Samozino y Morin, la relación entre la fuerza horizontal y la velocidad de carrera puede describirse de forma lineal a partir de mediciones continuas de la velocidad v(t) y la aceleración a(t).

Los principales parámetros derivados de este modelo son:

  • F₀ – Fuerza máxima teórica
    La capacidad de producir una fuerza horizontal alta a bajas velocidades, esencial durante los primeros pasos de la aceleración.
  • V₀ – Velocidad máxima teórica
    Indica la capacidad del atleta para mantener una alta velocidad de carrera a medida que disminuye la fuerza horizontal.
  • Pmax – Potencia mecánica máxima
    Calculada como Pmax​=14​F0​⋅V0​, representando el equilibrio óptimo entre producción de fuerza y velocidad de carrera.
  • RFmax y DRF – Eficacia mecánica
    Estos parámetros describen la proporción de la fuerza total que se orienta eficazmente en horizontal y cómo disminuye esta relación a medida que aumenta la velocidad.

Identificación de perfiles mecánicos

El análisis del perfil fuerza-velocidad permite distinguir dos grandes formas de limitación mecánica:

  • Déficit de fuerza: capacidad insuficiente para generar fuerza horizontal durante los primeros pasos de la aceleración.
  • Déficit de velocidad: dificultad para alcanzar o sostener altas velocidades de carrera en la fase final de la aceleración.

Esta distinción proporciona una base objetiva para diseñar intervenciones de entrenamiento y asegurar una mejor transferencia al rendimiento en sprint.

El papel de las tecnologías modernas en el perfil F–V

Las tecnologías actuales simplifican enormemente el cálculo del perfil F–V mediante:

  • medición continua de la velocidad v(t) y la aceleración a(t),
  • fusión UWB + IMU que garantiza alta precisión y reproducibilidad,
  • cálculos automatizados de fuerzas horizontales, ratios de fuerza y todos los parámetros mecánicos necesarios.

Estas innovaciones hacen accesible la evaluación en campo, mientras que antes estos análisis se limitaban a entornos de laboratorio que requerían equipamiento complejo o costoso.

Una nueva forma de entender el rendimiento en sprint

El principal beneficio del perfil fuerza-velocidad es que ayuda a analizar cómo se produce el rendimiento, en lugar de medir solo el resultado (p. ej., un parcial). Esto aporta una comprensión más profunda de los determinantes de la aceleración y respalda un enfoque de entrenamiento rigurosamente individualizado.

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3- Cómo el perfil fuerza-velocidad mejora el rendimiento

El perfil fuerza-velocidad es una herramienta decisiva para comprender y optimizar la aceleración porque identifica los factores mecánicos específicos que limitan el rendimiento de un atleta. Mientras que los indicadores tradicionales (parciales, velocidad máxima estimada, análisis visual) describen solo el resultado, el perfil F–V revela la mecánica que hay detrás del rendimiento. Esto aporta varias ventajas importantes para la progresión a corto y largo plazo.

Identificación precisa de las limitaciones del rendimiento

Al caracterizar F₀, V₀, Pmax, RFmax y DRF, los entrenadores pueden determinar si la limitación principal proviene de:

  • un déficit de fuerza (fuerza horizontal insuficiente en los primeros pasos),
  • un déficit de velocidad (dificultad para sostener el aumento de velocidad en la fase final),
  • un problema de eficacia mecánica (el ratio de fuerza horizontal disminuye demasiado rápido).

Este nivel de precisión permite orientar el entrenamiento de forma mucho más eficaz que con enfoques genéricos.

Mejoras más rápidas en la aceleración inicial

Los parciales de 5 m y 10 m, muy dependientes de la producción de fuerza horizontal en los primeros pasos, son especialmente sensibles al entrenamiento centrado en F₀ y Pmax.

Los datos del sensor K-Power muestran que analizar la aceleración media ā y los cambios en la fuerza horizontal ayuda a seguir las mejoras en la eficacia de la propulsión durante toda la fase de aceleración.

Un perfil fuerza-velocidad equilibrado suele traducirse en ganancias medibles en las fases iniciales del sprint.

Mejor desarrollo de la velocidad máxima

Comprender V₀ y la disminución progresiva del ratio de fuerza (DRF) orienta el entrenamiento hacia la optimización de la mecánica a velocidades más altas. Reforzar la capacidad del atleta para mantener una propulsión horizontal eficaz a medida que aumenta la velocidad mejora el potencial de velocidad máxima, un determinante clave del rendimiento en sprint.

Menos volumen innecesario y mejor planificación

Como el perfil F–V identifica las cualidades mecánicas más relevantes a desarrollar, permite a los entrenadores:

  • evitar programas poco específicos,
  • reducir repeticiones de bajo valor,
  • mejorar la transferencia entre el trabajo de fuerza, los ejercicios técnicos y el sprint.

Las intervenciones se vuelven más específicas, más eficientes y mejor integradas en el ciclo de preparación.

Una herramienta de evaluación continua para monitorizar el impacto del entrenamiento

Con mediciones rápidas y reproducibles, se puede volver a perfilar al atleta con regularidad para:

  • confirmar cambios en los parámetros mecánicos,
  • ajustar el contenido del entrenamiento en función de las respuestas observadas,
  • validar la pertinencia de los ejercicios y de las estrategias de carga.

Este bucle de feedback representa un gran avance para la gestión de la carga, el control de la fatiga y la optimización a largo plazo del desarrollo de la velocidad en sprint.

4- Las limitaciones de los métodos tradicionales

Las herramientas tradicionales para analizar el rendimiento en sprint ofrecen solo una visión parcial y no permiten caracterizar con precisión los parámetros mecánicos necesarios para el perfil fuerza-velocidad en sprint.

traditional tools for analysing sprint performance

Cronometraje manual

Aunque se utiliza ampliamente, el cronometraje manual carece de precisión y no proporciona datos continuos sobre velocidad o aceleración. No puede estimar la fuerza horizontal ni la dinámica real de la aceleración.

GPS y sistemas de tracking

Los dispositivos GPS tienen frecuencias de muestreo demasiado bajas para analizar con precisión los primeros pasos, una fase crítica para el perfil fuerza-velocidad. Su precisión disminuye aún más en entornos interiores, lo que limita su utilidad para evaluar la aceleración lineal.

Análisis de vídeo

El vídeo permite una evaluación técnica, pero requiere equipamiento, procesamiento manual y una estandarización estricta. No proporciona variables mecánicas continuas como la fuerza horizontal, el DRF o el Pmax.

Falta de datos mecánicos utilizables

Los enfoques tradicionales miden principalmente resultados (tiempo, velocidad máxima estimada), no el proceso que produce el rendimiento. No capturan v(t), a(t) ni la fuerza horizontal, bases del perfil F–V según la metodología presentada en el ebook de K-Power.

Como resultado, resulta difícil individualizar el entrenamiento o identificar con precisión las limitaciones mecánicas de un atleta.

5- Nuestra solución: K-Power, sensor híbrido de Sprint y VBT

El sensor K-Power fue diseñado para hacer accesible el análisis mecánico completo del sprint en el campo, no solo en el laboratorio. Su tecnología se basa en la fusión UWB + IMU, que permite la medición continua de la velocidad v(t), la aceleración a(t) y el cálculo de la fuerza horizontal y de todos los parámetros clave del perfil fuerza-velocidad.

Tecnología base y principales características

  • Mediciones de alta resolución: velocidad, aceleración, fuerza horizontal y potencia mecánica.
  • Transmisión en tiempo real: feedback inmediato para análisis en pista o en sala de pesas.
  • Alta reproducibilidad: gestión robusta de interferencias y calibración integrada para garantizar datos fiables.
  • Nube e historial de rendimiento: almacenamiento automático, seguimiento longitudinal y análisis de tendencias.
  • Versatilidad: utilizable tanto para el perfil F–V en sprint como para VBT (medición de la velocidad de la barra).

Esta arquitectura de hardware y software transforma el seguimiento del atleta al proporcionar datos continuos, objetivos y accionables para guiar el entrenamiento.

Métricas clave que proporciona K-Power

Basándose en los modelos mecánicos de Samozino y Morin, K-Power calcula automáticamente todos los parámetros necesarios para el perfil fuerza-velocidad:

  • Tiempos en 5 m, 10 m y más: indicadores de la eficacia de la aceleración inicial.
  • Velocidad máxima (Vmax): capacidad para alcanzar y sostener alta velocidad.
  • Aceleración media: refleja la capacidad de propulsión continua.
  • Potencia horizontal (Pₕ) y Pmax: estimación del equilibrio óptimo fuerza–velocidad.
  • F₀ y V₀: valores teóricos esenciales para el diagnóstico mecánico.
  • RFmax y DRF: medidas de la eficacia de la propulsión horizontal y de su disminución a lo largo de la aceleración.

key metrics provided by K-Power

K-Power también muestra curvas completas (velocidad–tiempo, aceleración–tiempo, F–V y potencia–velocidad), ofreciendo una visualización detallada del comportamiento mecánico durante el sprint.

¿Por qué esta combinación es decisiva?

La fortaleza de K-Power reside en su capacidad para combinar medición continua, interpretación mecánica y seguimiento longitudinal. Los entrenadores obtienen acceso a:

  • un diagnóstico objetivo (déficit de fuerza, déficit de velocidad, eficacia mecánica),
  • indicadores precisos para monitorizar el progreso,
  • una herramienta que conecta el trabajo de sprint en pista con el entrenamiento en sala mediante VBT.

Este enfoque integrado constituye una base sólida para la programación individualizada y la maximización de las mejoras de rendimiento.

6- VBT y perfil fuerza-velocidad: un sistema de entrenamiento completo

Integrar el entrenamiento basado en la velocidad (VBT) con el perfil fuerza-velocidad crea un marco coherente que conecta el trabajo en sala de pesas con las demandas mecánicas del sprint.

El perfil F–V identifica dónde están las limitaciones mecánicas del atleta (déficit de fuerza o déficit de velocidad), mientras que el VBT determina cómo desarrollar estas cualidades mediante un control preciso de la intensidad.

Las limitaciones de la prescripción de cargas basada en %1RM

Los valores de 1RM pueden variar en ±18% en función de la fatiga, la disposición diaria o el contexto de entrenamiento, lo que hace que las prescripciones basadas en porcentajes sean a menudo imprecisas y, a veces, inadecuadas para el estímulo buscado.

El VBT supera esta variabilidad al basarse directamente en la velocidad de ejecución, un indicador fiable del nivel real de esfuerzo del atleta.

Zonas de velocidad: vínculos directos con adaptaciones específicas

Cada zona de velocidad corresponde a una adaptación neuromuscular distinta:

  • < 0,5 m/s — desarrollo de fuerza máxima
  • 0,5 a 0,75 m/s — zona de potencia
  • 1,0 a 1,3 m/s — fuerza-velocidad
  • > 1,3 m/s — velocidad y desarrollo de mínima fuerza-tiempo

Estas zonas, respaldadas por la literatura sobre VBT, permiten orientar el entrenamiento exactamente hacia las necesidades reveladas por el perfil F–V del atleta.

Autorregulación continua para optimizar la calidad del entrenamiento

Monitorizar la velocidad de ejecución permite ajustes inmediatos:

  • si la velocidad es más baja de lo esperado, hay fatiga excesiva → reducir carga o volumen;
  • si la velocidad es más alta de lo esperado, el atleta está en buen estado → se puede aumentar la carga.

El VBT asegura que cada repetición se mantenga dentro de la zona de intensidad óptima, preservando la calidad del entrenamiento y reduciendo el riesgo de sobreentrenamiento.

Un vínculo fluido entre el trabajo en pista y el entrenamiento de fuerza

La producción de fuerza horizontal durante la aceleración depende de cualidades neuromusculares que el VBT puede desarrollar de forma muy específica. Por tanto:

  • un déficit de fuerza requiere más trabajo a bajas velocidades de ejecución (< 0,5 m/s),
  • un déficit de velocidad se beneficia de cargas más ligeras movidas rápidamente (> 1,0 m/s).

Mediante la medición combinada de sprint y VBT, K-Power alinea ambos entornos de entrenamiento con precisión, aportando una gran ventaja para la progresión del rendimiento.

7- Crear un programa de entrenamiento individualizado en 4 pasos

Integrar el perfil fuerza-velocidad y el VBT ofrece un marco totalmente basado en datos. El modelo propuesto sigue un bucle de cuatro pasos que garantiza coherencia entre diagnóstico, prescripción y seguimiento.

Paso 1: Perfilar al atleta

El primer paso es realizar un test de sprint instrumentado con K-Power para obtener:

  • la curva de velocidad v(t),
  • las fuerzas horizontales derivadas,
  • parámetros mecánicos clave (F₀, V₀, Pmax, RFmax, DRF),
  • parciales (5 m, 10 m, etc.),
  • velocidad máxima (Vmax).

Este diagnóstico identifica si el atleta presenta un déficit de fuerza, un déficit de velocidad o una ineficiencia mecánica (por ejemplo, un DRF excesivamente alto).

Paso 2: Seleccionar ejercicios y zonas de velocidad en consecuencia

La selección de ejercicios debe centrarse en las cualidades a desarrollar:

  • Déficit de fuerza → trabajo de fuerza a baja velocidad (< 0,5 m/s), cargas altas, ejercicios orientados a la fuerza horizontal.
  • Déficit de velocidad → cargas ligeras movidas rápido (> 1,0 m/s), sprints lanzados, ejercicios explosivos.
  • Ineficiencia mecánica → trabajo técnico, estabilidad, postura y ejercicios de coordinación.

El uso de zonas de velocidad VBT definidas garantiza que cada ejercicio produzca el estímulo neuromuscular deseado.

Paso 3: Monitorizar cada repetición con VBT

Utilizar el sensor K-Power en la sala de pesas permite controlar:

  • velocidad media o pico,
  • calidad de ejecución,
  • pérdida de velocidad por fatiga.

Si la velocidad cae en exceso, se puede reducir la carga o detener la serie para mantener el estímulo óptimo. Esta autorregulación mejora la calidad del entrenamiento y evita un volumen innecesario.

Paso 4: Reperfilar para seguir el progreso

La reevaluación periódica (cada 4–6 semanas, según el ciclo de entrenamiento) permite a los entrenadores:

  • observar cambios en el perfil F–V,
  • validar la eficacia de las intervenciones,
  • ajustar la planificación cuando no aparecen las adaptaciones esperadas,
  • mantener la alineación entre el trabajo en pista y el entrenamiento de fuerza.

Este bucle diagnóstico–intervención–reevaluación constituye un modelo de entrenamiento basado en datos reproducibles y validados científicamente.

8- FAQ: perfil fuerza-velocidad en sprint

¿Qué es el perfil fuerza-velocidad en sprint?

El perfil fuerza-velocidad es un modelo mecánico que describe la relación entre la fuerza horizontal aplicada al suelo y la velocidad de carrera durante la aceleración. Permite estimar parámetros clave como F₀, V₀, Pmax, RFmax y DRF, que ayudan a identificar los determinantes mecánicos del rendimiento en sprint. Esto proporciona un diagnóstico preciso de si un atleta presenta un déficit de fuerza, un déficit de velocidad o una ineficiencia mecánica.

¿Por qué es importante el perfil F–V para la aceleración?

La aceleración depende de la capacidad de aplicar una fuerza horizontal alta y de mantener una relación fuerza–velocidad óptima a lo largo de la carrera. El perfil F–V muestra cómo disminuye la fuerza a medida que aumenta la velocidad y ayuda a identificar las limitaciones específicas que afectan a los primeros pasos y a la construcción de la velocidad. Orienta el entrenamiento hacia las cualidades verdaderamente decisivas para la aceleración en sprint.

¿Cómo mide K-Power con precisión la fuerza en sprint?

K-Power utiliza la fusión UWB + IMU para medir de forma continua la velocidad v(t) y la aceleración a(t). A partir de estos datos, la fuerza horizontal se calcula de forma indirecta pero fiable mediante modelos mecánicos validados. Este método ofrece estimaciones de fuerza precisas, reproducibles y en campo, sin necesidad de equipamiento pesado como una plataforma de fuerzas.

¿Es el entrenamiento basado en la velocidad más eficaz que el %1RM?

Los valores de 1RM pueden variar en ±18% según la fatiga, la disposición y el contexto de entrenamiento. Por tanto, las prescripciones basadas en porcentajes introducen una incertidumbre significativa.

El VBT se basa en la velocidad real de movimiento, un indicador directo del esfuerzo neuromuscular y del estímulo buscado. Permite una autorregulación inmediata y asegura mayor calidad en las sesiones de fuerza.

¿Cuál es la mejor manera de corregir un déficit de fuerza o de velocidad?

  • Déficit de fuerza → trabajo orientado a la fuerza horizontal (sprints resistidos), cargas altas, bajas velocidades de ejecución (< 0,5 m/s).
  • Déficit de velocidad → cargas ligeras, ejecución rápida (> 1,0 m/s), trabajo técnico centrado en la frecuencia.
  • Ineficiencia mecánica → optimización técnica, postura, coordinación y refuerzo específico.

Combinar el perfil F–V con VBT permite ajustar estas intervenciones con precisión según las respuestas de cada atleta.

9- Conclusión

El perfil fuerza-velocidad se ha convertido en una herramienta central para comprender los determinantes mecánicos del rendimiento en sprint. Al analizar la relación entre la fuerza horizontal y la velocidad de carrera, los entrenadores pueden identificar claramente los factores limitantes, ya provengan de un déficit de fuerza, un déficit de velocidad o una ineficiencia mecánica. Combinado con tecnologías de medición continua, fiables y precisas como el sistema UWB–IMU de K-Power, este modelo se vuelve plenamente operativo en el campo y accesible para todos los profesionales del rendimiento.

Integrar el entrenamiento basado en la velocidad (VBT) potencia aún más este enfoque al permitir ajustar cargas e intensidades en tiempo real. Esto asegura una alineación directa entre las necesidades identificadas mediante el perfil F–V y el trabajo de fuerza realizado en la sala de pesas. El resultado es una estrategia individualizada basada en datos objetivos y reproducibles, a la vez que se simplifica el seguimiento longitudinal de la progresión del atleta.

En conjunto, el perfil fuerza-velocidad y tecnologías como K-Power abren el camino hacia una preparación del sprint más precisa, más eficiente y mejor adaptada a las demandas neuromusculares de la aceleración de alto nivel. Transforman mediciones aisladas en una herramienta completa de optimización del rendimiento, posibilitando un enfoque moderno, científico y orientado a resultados del entrenamiento de sprint.

10- Referencias

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